las soluciones de almacenamiento energético distribuido se refieren a sistemas descentralizados de almacenamiento de energía desplegados cerca de los usuarios finales, en lugar de centralizados en instalaciones de servicios públicos, lo que permite una gestión energética localizada y mayor resiliencia. Estas soluciones suelen combinarse con fuentes renovables locales, como paneles solares en techos, permitiendo a empresas, comunidades o hogares generar, almacenar y consumir su propia energía. Una ventaja clave de estas soluciones es la reducción de la carga sobre las redes de transmisión, ya que la energía se consume localmente en lugar de ser transportada grandes distancias. En caso de interrupciones en la red eléctrica, las soluciones de almacenamiento energético distribuido proporcionan energía de respaldo, mejorando la confiabilidad para instalaciones críticas como hospitales, escuelas y pequeñas industrias. Además, estas soluciones permiten a los usuarios optimizar sus costos energéticos almacenando electricidad durante horas fuera de pico, cuando las tarifas son más bajas, y utilizándola durante los períodos de mayor demanda. Para microredes en zonas remotas, las soluciones de almacenamiento energético distribuido son esenciales para mantener autonomía energética, reduciendo la dependencia de generadores diésel. Su diseño modular permite que estas soluciones se adapten a la demanda, haciéndolas adecuadas tanto para aplicaciones residenciales pequeñas como para instalaciones comerciales más grandes.